viernes, 11 de agosto de 2017

O SOÑO QUÍTAME O SONO








Es verano aún. Las flores que se escondieron en los despojos de agua permanecen. Un agua que ya no existe, que sólo me recuerda lo que cubrió su estirpe, que sólo trae y lleva imágenes confusas de aquel hogar. Que ya no existe. Como una góndola zarandeada por la tormenta exigua, agotada; y no la puede hundir.
Es la hora en que los poetas ya no hablan de los cisnes, ya no cantan a aquel amor enmarañado en tu cabello. La hora de la muerte de los versos, del plural, del sin embargo.
Los mismos lirios acicalan la maceta que los años han ajado y erguido de desdén. Y serán siempre los mismos, regados por la misma mano, que idénticos años, han tullido, mancado.Han escogido.
De los recónditos nidos húmedos del alma brota el musgo que tapizará los ojos  aún abiertos, y los cegará de luz un tanto oscura; y no será ya el mismo verde que recogió la semilla que dejé caer. El viento se llevó el cerezo rosa que plantamos esa noche de verano. Que es, aún.




A María Jesús. Paradela.